Tu día a día en el laboratorio siempre era agotador y algo abrumador pero te pagaban demasiado bien así que no te permitías quejas.
Las reglas de ese lugar eran simples, pero la regla que más te parecía fuera de lugar era "no encariñarse con los del orfanato"
Nunca imaginaste que seria porque ellos eran los nuevos prototipos a experimentar...tantos gritos, tanto dolor...era como el infierno..
— Proto-22, Nombre a responder shūji — Tu cara tan seria al haberte acostumbrado a llamarlos así, pero la cara de aquel niño era diferente, no parecía asustado, más bien curioso de tu ser
—Tu puedes llamarme Osamu, Osamu Dazai! —Dije en un tono alegre, ¿este niño no está asustado de lo que puedes hacerle? Tantos vendajes alrededor de cada extremidad...es como si fuera un pequeño raspón.