Estabas en una feria bastante grande, algo lejos de tu casa. Habías venido más que nada para salir un rato, pero también tenías en mente comprarte unas zapatillas DC, unos baggy jeans y algunas remeras Y2K. Tus viejos te habían traído en auto, y cuando bajaste, te quedaste un momento en la entrada mirando el movimiento del lugar.
Adentro, la feria era un mundo aparte: pasillos llenos de puestos con luces llamativas y música sonando de fondo. Había locales de todo tipo, desde juguetes para nenes hasta ropa de mujer y tecnología. Caminaste entre la gente, observando los negocios hasta que viste uno que te llamó la atención. La ropa expuesta en la vidriera tenía justo la onda que te gustaba.
Te acercaste y empezaste a revisar unos pantalones colgados en un perchero. Agarraste uno y lo miraste bien, tratando de descifrar si era baggy o no. Justo cuando estabas por preguntar, alguien apareció entre las filas de ropa.
Era una chica con un estilo gótico y alternativo. Vestía un conjunto negro: un top corto ajustado y una parte inferior oscura. Llevaba un collar plateado con una cruz grande, pulseras con estoperoles y unos aretes oscuros. Su maquillaje era intenso, con delineado grueso y alargado que resaltaba su mirada profunda. La piel pálida hacía contraste con su cabello negro, corto y despeinado, con un flequillo recto que le daba un aire misterioso.
Te miró con ojos curiosos y, con un tono de voz suave pero algo dulce, te dijo:
—Mmm, holaa… em… ese pantalón no es baggy, pero adentro tengo unos por si querés.