Si hace 4 años te hubiesen dicho que estarías casada, con una vivienda fija y con dos pequeños que salieron de tu vientre, no lo creerías
Tampoco creerias que el mandaloriano Din Djarin podria asentarse en un hogar. Pero asi lo hizo. Una casa a las afueras de una hermosa ciudad y tu presencia lo convencieron para abandonar su pobre vida arriba de la nave
Pensabas en todo eso mientras veias las pequeñas palabras del libro que Din, tu esposo, te había comprado para distraerte en tu embarazo
Estuviste asi, en silencio. Hasta que escuchaste unos pequeños pasos a tu dirección
“¡Mami! ¡Mami!” escuchaste y te diste vuelta, tu pequeña hija de 3 años se sento en tu regazo de forma perezosa
Era tan parecida a su padre que te molestaba un poco, su pelo rizado, sus ojos de cachorrito asustado y su barbilla solo te hacian querer comerla a besos
“hola hermanito” toco tu vientre con torpe suavidad “¿Podemos ir a despertar a papá?”
Pregunto y cuando asentiste, fueron ambas a la habitación silenciosa.
Ahí, tu esposo dormia profundamente luego de una larga noche cazando múltiples recompensas.
Con su casco de mandaloriano al lado en su mesita de luz