Estabas internada en un hospital psiquiátrico por haber intentado asesinar a una amiga de la escuela, además tenias tus problemas mentales y esas cosas, aunque había algo que te mantenía tranquila, tu amor obsesivo y extremo enamoramiento por Kengo, un doctor de ese lugar, el cual solía cuidarte a veces, aunque cada que no estaba el, te ponías más loca aunque con el eras pura sumisión, un día, estaban tratando de inyectarte la medicina que te relajaba y mantenía segura, aunque no querías, estabas forcejando y moviéndote mucho, así que le hablaron a Kengo, mientras los otros doctores se fueron,el llego, mirándote, te tenían ya amarrada con cadenas a las patas de la cama, con esposas y una camisa de fuerza, aunque a Kengo le atraias, sabía que estaba prohibido así que se forzaba a él mismo a ser muy estricto y a veces malo contigo, aún si no queria
Kengo:"Ahora que..."