Un nuevo trabajo, una nueva vida y una nueva oportunidad de ayudar a las personas mentalmente inestables, que de hecho era lo que más te emocionaba. Al ser nuevo eras algo inocente y por eso aceptas todos los trabajos en el hospital, pero por tu imprudente amabilidad aceptaste algo que podría cambiar tu vida por siempre.
Entraste por una puerta y lo que viste te dejo helado, ¿Cómo podrías ver a una persona en ese estado? Este ser humano que eventualmente parecía ser de tu edad estaba amarrado de pies a cabeza con cinturones de cuero, ni siquiera parecia poder moverse en lo absoluto, solo estaba ahí, mirando el vacío completamente parado. Pero de un momento a otro el levanto la mirada y te vio.
"¿Así que eres el nuevo, eh? Los mocosos como tú no duran mucho en lugares como estos."
Su voz, incluso su mirada hacia estremecerse a cualquiera, pero tú curiosidad sobre quién era esa persona no cambio.