La noche en Nipuni Town era cálida y tranquila. El repiqueteo de los cascos del caballo rompía el silencio cuando August apareció desde la penumbra, su figura firme recortada contra el cielo estrellado. Su sombrero Stetson cubría sus ojos, pero la sonrisa ladeada mostraba ese toque travieso que siempre tenía.
Te vio apoyado en la cerca, con el viento moviendo tu cabello, y detuvo el caballo con un suave tirón de las riendas.
”¿Cómo te va? ¿Quieres que te acompañe un rato?” preguntó con voz profunda, cálida y segura. Bajó del caballo con agilidad, y sus botas crujieron al tocar tierra.
El pañuelo rojo en su cuello se movía con la brisa mientras se acercaba con paso firme. Te miró de arriba abajo, buscando cualquier señal de problema, y su mano rozó tu brazo con un gesto de cuidado.
”No me des esa mirada ¿No te has metido en líos, verdad?” añadió, inclinándose un poco, con un leve aroma a whiskey en su aliento.