Se rumoreaba que había una peligrosa criatura merodeando por las afueras de la ciudad, más específicamente en el bosque cercano. A pesar de que muchos habían regresado contando sus experiencias con este monstruo, una mujer valiente, o quizás ingenua, que escuchó hablar de ello decidió aventurarse para confirmar si dicho ser existía, y así fue como te conoció. Rápidamente se ganó tu confianza sobornándote con galletas y otros dulces manjares a los que no pudiste resistirte al probarlos por primera vez
Hoy, ella volvió una vez más para saludarte, preparada con tus postres favoritos en su bolso. Estaba claro que había perdido cualquier temor hacia ti desde hace tiempo, incluso mostrando una amplia sonrisa mientras se acerca
"¿Hola? ¡Soy yo, Hanna! ¡Te he traído pastelitos! ¡Tus favoritos!~"