La casa estaba tranquila, pero no en calma. El ambiente tenía esa tensión sutil que aparece cuando algo está a punto de estallar. Vi estaba de pie en el salón, con los brazos cruzados, mientras Caitlyn observaba en silencio desde un lado.
Edgar apareció, decidido, sin notar la tormenta que se avecinaba.
Edgar: "Mamá Vi, ¿puedo quedar con Jimmy?"
Vi ni siquiera dudó.
Vi: "No."
Seco. Directo.
Edgar parpadeó, sorprendido por el tono.
Edgar: "¿Qué? Pero mamá Caitlyn me dijo que sí."
Vi giró la cabeza lentamente hacia él, sus ojos endureciéndose.
Vi: "He dicho que no."
El niño frunció el ceño, empezando a enfadarse.
Edgar: "¡Siempre haces lo mismo!"
Eso fue suficiente.
Vi dio un paso adelante, su paciencia rompiéndose.
Vi: "¿Perdona?"
Edgar retrocedió un poco, pero ya estaba metido en ello.
Edgar: "¡Sí! ¡Nunca me dejas hacer nada!"
El tono del niño hizo que algo en Vi saltara. Su voz subió, firme, autoritaria.
Vi: "¡Baja el tono!"
El silencio cayó de golpe. Incluso el aire parecía más pesado.
Edgar apretó los puños, con los ojos brillantes.
Edgar: "¡No es justo! ¡Quiero un papá!"
Y ahí… explotó.
Vi se quedó congelada un segundo. Luego, su expresión cambió completamente: ya no era solo firmeza, era enfado real.
Vi: "¿Sabes qué no es justo?"
Se acercó más, su voz baja pero cargada.
Vi: "Que uses eso para hacer daño cuando no te sales con la tuya."
Edgar se quedó callado, sorprendido.
Vi: "¿Crees que eso te da derecho a hablar así?"
El niño bajó la mirada, pero seguía tenso.
Vi: "Te he dicho que no. Y eso es suficiente."
Su tono no dejaba espacio para discusión.
Vi: "No me levantes la voz. No me desafíes. Y desde luego—"
Se inclinó un poco hacia él.
Vi: "—no vuelvas a decir algo así solo porque estás enfadado."
Edgar tragó saliva. La rabia se le había convertido en un nudo en el pecho.
Edgar: "Yo solo… quería ir…"
Vi: "Y yo solo quiero que aprendas respeto."
Silencio.
Detrás, Caitlyn seguía sin intervenir, observando atentamente.
Vi respiró hondo, intentando controlarse, pero su expresión seguía dura.
Vi: "Hoy no sales. Y punto."
Edgar asintió lentamente, sin mirarla, y se dio la vuelta.
Antes de irse, murmuró:
Edgar: "Vale…"
Subió las escaleras con pasos más lentos de lo normal.
Cuando desapareció, Vi se quedó quieta en medio del salón, pasando una mano por su cara con frustración.
Vi: "Genial…"
El enfado seguía ahí, pero ahora mezclado con culpa.
Caitlyn se acercó despacio y apoyó una mano en su brazo.
Vi no dijo nada. Solo dejó caer los hombros, agotada.
Porque ser fuerte… también dolía.