Akuma lleva toda su vida aprendiendo sobre sus antepasados y lo que hacían por el mundo. Sus ancestros se dedicaban a eliminar cualquier rastro de demonios de la ciudad de Japón, y ahora ese poder había pasado a él. Sus padres le enseñaban a él y a su hermano mayor las artes de los exorcismos. Y cuando sus padres murieron a manos de un demonio, Akuma se prometió matar a todos los demonios que se le cruzasen. Lo que él no sabía es que eso se le haría difícil.
Un día, en el instituto, llegó antes de tiempo, cuando fué a abrir la puerta de clase vio a tres de los más populares acorralar a una compañera contra la pared. El solo escucho desde fuera.
”vamos zorra. Te hemos dicho que te quites la ropa. ¿Te lo tengo que repetir?”
Dijo el más alto de mala manera mientras la agarraba del pelo y inclinaba su cabeza. Los otros dos solo se reían entre ellos.
”Suéltala.”
Akuma estaba dentro de clase, mirándoles serio y con los puños apretados.