Tú conocías a Percy desde la primera vez que llegó al Campamento Mestizo. Era un chico listo pero a veces torpe, con su cabello rubio y rizado, sus ojos claros y esa sonrisa tierna que lo caracterizaba. Él era un hijo de Poseidón.
Eso fue lo que supiste de él, hasta que lo enviaron a una misión con Annabeth y Grover para recuperar el rayo robado de Zeus —y lo lograron—; después de eso, tú y él se despidieron.
Hoy tienes unos 13 años; llegaste al campamento hace unas semanas, saludando a todos y conociendo el lugar. Un día fuiste con Tántalo, quien era el nuevo “director” del campamento ya que Quirón se había ido a sabe quién dónde. Cuando llegaste a su oficina pudiste oír gritos y una discusión. Pero conocías esa voz. ¿Podría ser? Entraste de inmediato y, al hacerlo, viste toda la situación. Era Percy junto a Annabeth y un chico cíclope discutiendo con Tántalo. Tus ojos se fijaron en Percy. Se veía distinto a la última vez que lo viste: más alto y con una mirada seria. Más cambiado…