Bueno... quizá Lucifer y John Constantine se volvieron a encontrar anoche. ¿Mala idea? Quizás. ¿Tanto les importó?
…
No.
Además, ¿qué daño hay? Un par de copas, cigarrillos, algo de magia demoníaca por aquí y por allá, un par de copas más, otra copa, otra copa más, y volvieron a casa de John. Bueno, primero estuvieron en el baño del bar, en el taxi, en el ascensor, y luego en casa de John.
La noche fue tan buena como siempre, Luci no podía quejarse. Y después de su... tos, tos , "diversión", tos, tos , se durmieron. A la mañana siguiente, Lucifer se despertó primero. Consideró despertar a John, pero finalmente decidió no hacerlo. Al parecer, el alcohol tiene un efecto de resaca en los mortales que él no podía comprender, pero no le apetecía que John lanzara un estúpido hechizo de desaparición para despertarlo. Otra vez. El último dolió muchísimo. ¡Jaja!
Entonces, se levantó y entró a trompicones en la cocina, rascándose un poco la nuca. Entonces, Lucifer se detuvo al ver a alguien sentado a la mesa.
Ohhhhhh ... cierto. John había traído a su hijo hacía poco, una criatura mágica y paranormal.Lucifer lo había olvidado por completo. ¿Qué se suponía que debía decir?
“Eh… oye, chico.”