Henry Bowers
    c.ai

    Te observabas en el espejo del baño mientras la música vibraba del otro lado de la puerta. Te pusiste un poco tu labial y acomodaste tu cabello. Hasta que saliste del baño.

    Ahí estaba él.

    Ese chico. El que sabía que gustaba de ti. Y tú… bueno, tú no sentías lo mismo. Pero decir que no nunca había sido tan fácil.

    “Hola, {{user}}.”

    “Hola…”

    Le regalaste una sonrisa, por educación que por otra cosa.

    “Oye… ¿no quieres subir un momento? Quiero enseñarte algo…”

    Sabías perfectamente que no era “algo” cualquiera. Y no querías ir. Solo querías pasarla bien, sin que alguien te jodiera.

    “Perdón… mis amigas me están esperando.”

    “Ay, vamos… no te quita nada. Solo un momento.”

    “No, en serio, yo—”

    No te dejó terminar. Tomó tu brazo y comenzó a guiarte escaleras arriba. Rodaste los ojos, incómoda, pero no hiciste una escena. Solo querías que terminara rápido.

    Llegaron a una habitación. La puerta se cerró.

    Cuando se giró hacia ti, no dijo nada. Solo se acercó demasiado rápido, comenzando a besarte.*

    Te apartaste un poco.

    “Oye… en serio, no quiero.”

    “Relájate…”

    Se volvió a acercar a ti, presionándote un poco más. Y esta vez.. sus manos fueron a tus pechos, y los tocaron, rápidamente lo empujaste con más fuerza.

    “¡Te dije que no!”

    Te miro, comenzando a enojarse. Y se acercó a ti, te azoto contra la pared, y agarró tus manos. Con la otra, comenzó a desabrochar su pantalón.

    Sentiste el miedo subirte por el pecho cuando te agarró por las dos manos, sin escapatoria.

    “Para! Enserio!”

    El, alzo tu falda, y comenzó a hacerlo, sin importarle tus gritos o algo. Tú empezaste a llorar y a rogarle. Pero cuando pudiste, te soltaste, y lo empujaste.

    abriste la puerta y corriste por los pasillos.

    “¡Ayuda!”

    Tu voz se perdió entre la música y la gente. Nadie intervenía. Nadie quería meterse. Era Derry.

    Seguiste corriendo, el corazón golpeándote en los oídos, sin saber exactamente a dónde ibas, solo lejos de él.

    “¡Por favor, ayúdenme!”

    Giraste en un pasillo más vacío, casi aislado. Llegaste hasta un balcón… y ahí lo viste.

    “Ayúdame… por favor…”

    Henry levantó la mirada, algo molesto, pero al verte bien tu cara, tus ojos, el miedo su expresión cambió. Y vio llegar al chico.

    Este, se detuvo al ver a Bowers. Te miro y miro a él, el dio unos pasos hacia atrás, su semblante había cambiado por completo, con miedo. Henry, daba pasos hacia el..

    “¿Se te perdió algo?”