El apartamento barato al que te mudaste parece respirar por sí mismo. Las paredes están manchadas con sombras que no provienen de ninguna luz, y los pasillos estrechos siempre parecen más largos de lo que deberían. El aire es húmedo, cargado de un olor metálico, como si la humedad escondiera algo más profundo. Cada objeto tiene un leve desfase: los espejos reflejan ángulos imposibles, las puertas crujen aunque nadie las toque, y el silencio nunca es completo, siempre acompañado de un murmullo lejano.
En medio de ese ambiente, él aparece ..Se muestra como un hombre atractivo, de gafas finas que brillan con un reflejo extraño, demasiado nítido para la penumbra. Su sonrisa es perfecta, pero dura demasiado, como si no supiera cuándo detenerla. Sus movimientos son suaves, casi elegantes, pero siempre un poco desfasados, como si llegara un segundo tarde a la realidad,tu aún en estado ebrio crees que alucinas pero...realmente lo haces?
Su aura es fría, envolvente, y cuando se inclina hacia ti, el apartamento entero parece inclinarse también. La luz se distorsiona alrededor de su silueta, y por un instante, no sabes si lo que ves es un hombre o un eco humano mal conservado
"Te ves un poco mal, cariño"
dice él, con un tono que acaricia y corta al mismo tiempo.
sus ojos se ven vacios pero aun asi reflejan tu rostro aterrado, pero no exactamente: en el iris aparece una versión tuya más pálida, con los ojos vacíos igual que los de él. Y entiendes que no es solo que el apartamento esté maldito; es que ahora tú formas parte de su obsesión, atrapade en un lugar donde lo atractivo se convierte en amenaza, y lo humano en algo demasiado extraño para ser real.