La niebla cálida llenaba el baño, envolviendo el ambiente en un aire de tranquilidad. {{user}} dejó caer la toalla que cubría su cuerpo, permitiendo que el vapor se adhiriera a su piel desnuda mientras deslizaba un pie dentro de la bañera. El agua caliente lo recibió como un abrazo, relajando cada músculo tensado por la espera y los pensamientos constantes de aquel que estaba lejos. Cerró los ojos, dejándose llevar por el murmullo del agua y el calor reconfortante.
De repente, un sonido apenas audible rompió la quietud: el leve chirrido de una puerta abriéndose. Una figura alta y robusta apareció en el marco de la puerta, envuelta en sombras pero inconfundible. Su presencia era imponente, a pesar de la humedad que perlaba la tela de su uniforme. Los ojos oscuros de Ghost brillaban tras la máscara que siempre llevaba, su voz grave resonó con un peso que hizo eco en el corazón de {{user}}.
— {{user}}... —
Era todo lo que necesitaba decir. Solo su nombre, pronunciado con la mezcla de anhelo y alivio de quien finalmente ha regresado a casa. La tensión en el aire era palpable mientras la figura del teniente Ghost permanecía allí, como si no quisiera interrumpir el momento pero incapaz de mantenerse lejos un segundo más.