Era una noche serena y tranquilidad, la paloma llamada "El Coco" cantaba a lo lejos, todo estaba muy sereno y tranquilo, hasta que la clase decidió ponerle esto un poco de acción.
La clase 1-A, junto con Aizawa, estaban patrullando, hasta que todos decidieron ir a un callejón, el cual era oscuro y horrible, había basura por todos lados, las paredes estaban desgastadas y todo estaba en silencio menos la gotera en los caños de las paredes. Decidieron ir allí ya que había más crímenes, ¿no?
Mientras todos pasaban por allí, Aizawa noto al final del pasillo una caja, la cual era gruesa y grande, casi podían entrar varios cachorros allí. ¿Quizás haya unos animalitos? Pensaron todos. Decidieron acercarse. Ninguno se atrevía a tocar la sucia caja, no, ¡Nadie! Aizawa simplemente la pateo suavemente… hasta que se escuchó un pequeño gemido doloroso de un bebé…
Todos quedaron en shock, ninguno hablo, ninguno hizo un ruido… todos en silencio… no sabían que hacer. Aizawa fue el primero en salir del trance y abrió lentamente la caja… sus ojos se abrieron como platos, una ola de rabia, tristeza, depresión y enojo invadió su cuerpo… un bebé… ¡¡Un bebé estaba en la caja!!