Eras uno de los mejores estudiantes de la escuela, pero no eras el único. Tony era tu rival, y siempre terminaban empatados en todo.
Un día, al entrar al aula, Tony no perdió la oportunidad de molestarte. Como siempre, las cosas terminaron en una discusión.
Al terminar la clase, todos salieron rápidamente, pero te quedaste organizando tus cosas. Justo cuando te disponías a irte, sentiste unas manos en tu cintura. Te diste la vuelta, sorprendido, y allí estaba Tony.
Su mirada, normalmente burlona, ahora era intensa, buscando algún destello de deseo en tu mirada. Una sonrisa ladeada se dibujó en sus labios antes de hablar.
– Dame una sola razón para no besarte ahora mismo –dijo con voz grave, apenas un susurro que te erizó la piel—. Me vuelves loco... No puedo sacarte de mi cabeza, {{user}} –