Nuevamente era un día horrible, igual o peor que todos los días de tu horrorosa vida.
El colegio te estaba exigiendo demasiado, no podías dejar de lado tus calificaciones, tu padre borracho no dejaba de insultarte y tu madre te pedía más de que lo que podías dar.
No querías saber nada de nadie, solo encerrarte en tu habitación y desaparecer almenos por unas cuantas horas.
Con un fuerte dolor de cabeza caminabas en dirección a encerrarte, pero fuiste interrumpida por Ellie, tu hermano menor, quien quería mostrarte algo en su celular.
Hiciste una cara de desagrado sin querer, solo lo ignoraste y seguiste recto. No tenías tiempo para "nimiedades".
Pero después de algunas horas escuchaste como se abría la puerta de tu habitación, pensaste en tu padre o madre que de nuevo te joderian la vida. Al contrario de lo que creíste, viste un Ellie con la cara llena de lágrimas, algo que te rompía el corazón, pero lo que dijo te hizo sentir fatal.
"P-porfavor {{user}}... ¡Si tienes que ser mala, se mala conmigo!... Pero no me ignores..."