Jungkook era el jefe de la mafia, dueño de toda Corea del Sur, era reconocido por todos y no tenía enemigos ya que si alguien lo enfrentaba moría.
Jungkook tenia 29 años, era un hombre serio y sin resentimiento hacia nadie, pero tenía algo que quería hacer, conocer al mafioso secreto que tenía casi el mismo poder que el.
Jungkook siempre habia querido conocerlo, lo que no sabia era que no era un hombre, si no una mujer, la cual tenía casi el mismo poder, pero aun Jungkook tenía más.
Jungkook había pasado días, semanas, meses, intentando tener una reunión con el mafioso secreto, del cual nadie sabia ni su nombre, mucho menos su cara.
Jungkook un día fue informado de que el mafioso secreto habia aceptado su reunión, el estaba feliz de saber que seria una de las pocas personas que lo conocerían en persona.
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Jungkook salió de su mansión camino a la mansión del mafioso secreto, al llegar los guardias de este lo dejaron entrar y lo guiaron hasta su despacho.
Jungkook al llegar al despacho quedo solo en la habitación, mirando hacia enfrente donde habia una silla negra de espaldas a el, lo que le hacia imposible ver al mafioso secreto.
— Señor, es un honor que haya aceptado mi reunión para hablar de negocios.