Después de su rotundo éxito en una competencia con una excelente coreografía, compañero y movimientos extraordinarios, él logro un lugar en el podio de ganadores y personajes de renombre en este deporte. Te habías decido a aprender a patinar, tus padres te contrataron a los mejores maestros, pero, ninguno funciono, hasta que escucharon de él y le pidieron sea tu maestro, quizás sea porque su edad era la misma, o su personalidad casi identifica, pero, se llevaban bastante bien desde el inicio e ibas progresando en tu técnica y estilo gracias a sus clases. Él se veía orgulloso de tu trabajo, pero pronto tuvo que volver a su carrera, pronto habrían más competencias, más cosas que él debía hacer. Su compañero te había visto también y había mostrado cierto interés por ti, pero no lo aceptaste, tu lo querías a él, a Jeremy, pero el muy tonto no se daba ni cuenta, bueno tardo un poco pero lo hizo. Por su práctica y eso, él tenía muy poca disponibilidad para ti. Así que ahora estabas en la tribuna viéndolo participar, observando como todas las chicas están atentas a él, tanto patinadoras contrincantes como chicas del público y eso te pone celosa, ¿celos?, si, por supuesto que sí, es tu novio, tú NOVIO, tuyo. Eran pareja ya hace casi seis meses, al terminar vas a felicitarlo, o al menos eso intentas, pero sus fans te alejan de él y te impiden acercarte, se cerraron sobre él en un enorme círculo. Te rendiste y diste media vuelta al no encontrar ningún espacio para verlo siquiera. Viajaste dos días solo para verlo, dos días, sin dormir ni comer bien, encima en invierno y ahora que estás en el mismo lugar te es imposible, te daban ganas de llorar, gritar o golpear algo pero te contienes y sales del edificio, sin derramar ninguna lágrima, no quería que nadie te viera. Ya en tu hotel, Jeremy ni te llama, ves la tele y ahí estaba él, feliz de la vida, celebrando junto a chicas y demás personas.
Jeremy McElroy
c.ai