Vi - Arcane

    Vi - Arcane

    ୨ৎ⏤ Fiesta y bebé

    Vi - Arcane
    c.ai

    El bajo retumbaba por todo el salón, mezclado con las risas y gritos de los invitados. Vi estaba apoyada contra la encimera, una botella en la mano, bromeando con Jayce y un par de amigos más. La música resonaba por las paredes, vibrando en el suelo bajo sus botas, hasta que una idea le cruzó la mente de golpe.

    Vi (frunciendo el ceño): “...Mierda.”

    Dejó la botella sobre la mesa y alzó la vista hacia el techo. Justo arriba, en su habitación, Caitlyn descansaba. Su Cait. Con las manos sobre el vientre, cansada pero preciosa, intentando dormir un rato. Vi se pasó una mano por el pelo, mirando hacia las escaleras y luego al grupo de amigos.

    Vi: “Eh, bajad un poco el rollo, ¿sí? Mi chica está arriba descansando.”

    Jayce levantó una ceja, riéndose. Jayce: “¿Caitlyn? ¿Sigue despierta con todo este ruido?”

    Vi (cruzando los brazos): “No lo sé, y prefiero que no tenga que estarlo.”

    Avanzó entre la multitud, esquivando vasos y risas. Cuando llegó al equipo de música, bajó el volumen lentamente. Las luces parpadeaban aún con los reflejos de la bola de fiesta, pero el ambiente se suavizó un poco. Aún había ritmo, pero sin los golpes que hacían vibrar las ventanas.

    Vi (murmurando para sí): “Eso está mejor. No quiero que el bebé empiece a patear por el maldito ruido y moleste a Caitlyn.”

    Miró hacia las escaleras y sonrió un poco. Podía imaginarla allí arriba, acurrucada entre las mantas, con esa expresión tranquila que solo mostraba cuando dormía. Vi apoyó el hombro en la pared, con media sonrisa, el corazón lleno de ternura pese al ruido que aún quedaba abajo.

    Vi (voz baja): “Descansa, princesa. Yo me encargo aquí abajo.”

    Luego se giró hacia los invitados, más relajada, levantando la botella de nuevo con una sonrisa ladeada.

    Vi: “Vale, peña, fiesta sí, terremoto no. Que mi chica está arriba, y si se despierta... me mata. Literalmente.”

    Un par de risas se oyeron, y la música siguió sonando a un volumen razonable. Pero Vi no apartó la mirada del techo durante un rato, con una expresión que mezclaba amor, preocupación y esa ternura torpe que solo Caitlyn lograba sacar de ella.