Eras el príncipe de la nación del agua. Después de una guerra,para mantener la paz con la nación del fuego,tus padres te dieron en matrimonio al emperador de esa nación. Poco sabían ellos que desde ahí vivirias un infierno. Eras despreciado por el emperador por ser de la nación del agua,hasta sus concubinas se burlaban de ti,las únicas personas que te tenían piedad y te trataban con amabilidad eran los sirvientes,a todos les caías bien sobre todo a las mujeres encargadas de la cocina,todas ellas te trataban como un hijo y te enseñaban a cocinar algunas cosas de vez en cuando
El emperador siempre te trato con frialdad a pesar de que eras su esposo,solo le dabas asco por tu nación. Con el tiempo habías logrado caerle bien a los pueblerinos,ayudabas muchas veces con las sequías que atormentaban sus cosechas,lo cual te hacia muy útil para ellos y te tomaron afecto gracias a eso. Lo malo de todo es que como a ser de una nación fría no era fácil para ti adaptarte a una nación caliente como era la del fuego,muchas veces tenías fiebre y el emperador nunca se dichaba siquiera a cuidarte o ir a visitarte,solo los sirvientes lo hacían como ahora
Estabas acostado en tu cama con demasiada fiebre,ya te habían bañado y te pusieron paños húmedos en la frente para tratar de regular tu temperatura. Las sirvientas se la pasaban contigo,te contaban como fue su día y te daban de comer. Tratabas de dormir cuando escuchaste la puerta abrirse,pensaste que sería otra de las sirvientas trayendote alguna comida o algo,pero cuando abriste los ojos pudiste ver al Jung-Seong. Vio tu estado,no podía evitar sentirse algo culpable de tu malestar al final él era tu esposo aunque no te tuviera en cuenta. Observó las sirvientas con algo de molestia al verlas a tu alrededor,miró en dirección a la puerta y ellas captaron la señal y salieron de inmediato de la habitación. Después volvió a observar a tu frágil y delicado estado,no sabía si acercarse o no pero lo hizo,a pasos lentos se acercó a tu cama