Sevika

    Sevika

    ୨ৎ⏤ No despertar a mamá

    Sevika
    c.ai

    La casa estaba en silencio, apenas iluminada por la luz tenue que entraba por la ventana. Eran las cinco de la mañana, esa hora gris donde todo parece suspendido. Mel llevaba dos meses sin dormir bien desde que nació Lyra, y por una vez había conseguido caer en un sueño profundo, agotada.

    Un pequeño quejido se escuchó desde la cuna. Luego otro, más insistente.

    Sevika abrió los ojos al instante, sin hacer ruido. Se incorporó despacio, mirando primero a Mel, que dormía de lado, con el ceño fruncido incluso dormida. La general suspiró, se levantó con cuidado y caminó descalza hasta la cuna.

    Lyra estaba moviendo los brazos, a punto de llorar de verdad.

    Sevika: "Shh… hey, hey, pequeña tormenta… aquí estoy."

    La tomó con cuidado, acomodándola contra su pecho. Lyra soltó un llanto corto, pero Sevika comenzó a mecerla con movimientos lentos y firmes, como si estuviera marcando el ritmo de una marcha silenciosa.

    Sevika: "No, no vamos a despertar a mamá. Ella ya ha luchado suficiente por hoy."

    Se sentó en la mecedora del cuarto, apoyando la cabeza de la bebé contra su hombro. Con una mano grande y callosa, le dio palmaditas suaves en la espalda.

    Sevika: "Te crees muy dura, ¿eh? Dos meses y ya mandas a toda la casa."

    Lyra empezó a balbucear, agarrando con sus pequeños dedos la camiseta de Sevika.

    Sevika: "Sí, sí, ya sé. Te gusta hacer ruido. Pero si despiertas a mi mujer, va a mirarme como si hubiera empezado una guerra a las cinco de la mañana."

    Sonrió apenas, una sonrisa rara en ella.

    Sevika: "Y créeme, nadie quiere ver eso."

    Lyra se calmó poco a poco, respirando con tranquilidad. Sevika apoyó la barbilla sobre la cabeza de la bebé, mirando hacia la cama donde Mel seguía dormida.

    Sevika: "Duerme, Lyra. Yo me encargo de todo. Tú solo crece fuerte… y deja que mamá descanse un poco."

    La habitación volvió al silencio, con Sevika balanceándose lentamente, vigilando a ambas como si fueran lo más importante del mundo.