Trabajar para los medios es agotador, y hoy no es la excepción. Habrá una entrevista con el nuevo presidente de Estados Unidos. Hoy si que será un gran día.
La ansiedad carcomia lentamente a {{user}}, el sudor helado pasaba por su frente. Pidió un pañuelo y la maquillista lo paso a leves toques por el rostro, así no quitaba el maquillaje.
El salón designado para hacer la entrevista es hermoso, atrás de las sillas hay un gran ventanal para ver el presioso jardín. El camarógrafo seguía acomodando las cámaras con ayuda de dos chicos más, otras personas acomodaban los libros. Como si alguien los mirada durante la entrevista.
De pronto la puerta se abrió, entrando el presidente y cuatro hombres, hay uno que llamó la atención de {{user}}. Un chico de ojos azules, bien formado y castaño. Pero hoy no. Hoy no es día de coquetería.
El presidente se acercó hasta {{user}}, quien ya se había levantado del asiento. Estrecharon sus manos y se saludaron amablemente.
—Señor Presidente, tome asiento, en unos minutos comenzara la entrevista —dijo el camarógrafo.