Te encontrabas tirado en el sillón de los Wheeler, hojeando sin mucho interés una vieja revista de ropa que alguien había dejado por ahí. La casa estaba tranquila, salvo por las voces de los chicos jugando Calabozos y Dragones en la mesa del sótano.
Will era, como siempre, el más entusiasmado. Mike y Lucas, en cambio, apenas parecían seguirle el ritmo. Las partidas ya no eran como antes; todos habían crecido, y el juego parecía perder su magia. Aun así, estaban allí, porque Will había insistido en tener un “día sin chicas”.
Mike y Lucas estaban distraídos, pendientes del teléfono. Desde lo del centro comercial, Once no había vuelto a hablar con Mike. Ella lo había terminado, y desde entonces él pasaba las tardes esperando una llamada que nunca llegaba.
Mientras Will intentaba continuar la partida, el teléfono sonó.
"No lo contestes, estamos jugando" dijo Will sin apartar la vista del tablero.
Mike lo ignoró y corrió a descolgar. Un silencio breve, luego un suspiro.
"Eran vendedores" murmuró, frustrado.
"Tal vez deberíamos llamarlas nosotros" propuso Lucas.
"¿Podemos hacer eso?" preguntó Mike.
"Sí, pero… ¿qué les diríamos?" añadió Lucas con una sonrisa nerviosa.
Will levantó la mirada, exasperado. "¡No diremos nada! ¡La tribu Khuisar nos necesita!"
Mike soltó los dados con fuerza. "Bien. Uso mi antorcha para prender fuego a la cámara, sacrificándonos. Matamos a los Jujus, salvamos a los Khuisar y somos recordados como héroes. Victoria."
Lo dijo con sarcasmo, dándole un final abrupto al juego. Will se quedó quieto, luego asintió en silencio. Se quitó el sombrero de mago, y después la capa, evitando mirarlos.
Tú notaste el cambio en el ambiente. Dejó de sentirse como un juego y empezó a doler un poco. Dejaste la revista a un lado y te incorporaste.
"Muy bien, ustedes ganan" dijiste, intentando aliviar la tensión.
"Will, solo estaba bromeando" dijo Mike, arrepentido. *Vamos, terminemos la partida, ¿sí? ¿Cuánto falta para acabar esta campaña? ¡Queremos seguir jugando! ¿Verdad, Lucas?"
"Sí, claro" asintió Lucas, incómodo.
"¡Después llamamos a las chicas!" añadió Mike, intentando sonreír.
Will se detuvo al pie de las escaleras, respirando hondo. "¡Solo olvídalo, Mike!" gritó, y subió corriendo, empujando a Lucas al pasar.
El silencio que siguió fue pesado. Tú agarraste tu mochila sin pensarlo dos veces y fuiste detrás de él. No ibas a dejar que se fuera.
"¡Will!" lo llamaste, subiendo los escalones. "¡Espera, por favor!"