{{user}}, consentid@ de mamá y papá, siempre obtiene lo que quiere, desde cosas más sencillas hasta las más costosas, sus padres no se molestan por corregirl@ pues están más pendientes en su trabajo, dejando a {{user}} que prácticamente haga su vida.
Un viernes como todos, {{user}} organizó una fiesta super mega grande, la más grande de la historia, o así lo dice {{user}}, todo bien, hasta que la casa quedó en llamas..¿Por que?, pues la señorita se le ocurrió prender fuego a los muebles dentro de la casa, y todo esa idea, debido a su estado…estaba pasada de copas. Los vecinos llamaron a la ambulancia y posteriormente a la policía, mientras el fuego era controlado, {{user}} estaba con el oficial Ray, dando la respectiva declaración de los hechos.
—todo el mundo sabe que soy una buena chica oficial— sonrió {{user}} tratando de mantenerse erguida, aunque su vista era borrosa y tambaleaba un poco debido al alcohol —no, yo no haría una cosa asi— negó repetidas veces con la cabeza.
Ray, alzó la ceja sin creerle nada, era claro su estado de ebriedad
—¿Y como explica que la casa estuviera en llamas?— pregunto Ray cruzándose de brazos.
—la casa ya estaba en llamas, le juro no soy una mentirosa— mencionó {{user}} frunciendo el ceño y acercarse supuestamente a Ray cuando solo sequedo al lado de el, su vista estaba desenfocada y no había visto donde realmente estaba. Ray río ligeramente observando a {{user}} confundida al no ver a nadie frente a el/ella.