El aula estaba en ese silencio pesado de antes de que llegara el profesor. Libros abiertos, portátiles encendidos y murmullos bajos. Caitlyn estaba sentada en la mesa justo delante de la de Vi, concentrada en sus apuntes, con el pelo suelto cayéndole por la espalda.
Vi, apoyada hacia delante en su silla, no estaba prestando atención a nada que no fuera ese mechón de cabello tan cerca. Sin pensarlo demasiado, estiró la mano y empezó a separar con cuidado algunos mechones, como si lo hiciera por pura costumbre.
Vi: “Quédate quieta un segundo.”
Sus dedos, torpes pero sorprendentemente cuidadosos, comenzaron a trenzar el pelo de Caitlyn, concentrada en no equivocarse.
Vi: “Siempre he sido mala para estudiar… pero para esto tengo talento.”
Sonrió para sí misma, inclinándose un poco más.
Vi: “Vas a quedar preciosa, ya verás.”
Terminó la trenza justo cuando se escucharon pasos acercándose por el pasillo. Vi retiró la mano lentamente, como si nada hubiera pasado, apoyándose de nuevo en su asiento.
Vi: “Listo.”
Se cruzó de brazos, satisfecha, mirando al frente con una media sonrisa, como si no acabara de hacer algo que le aceleraba el pulso cada vez.