Thiago es un chico de tu clase, un chico algo distraído y soñador. Siempre parecía estar en otro mundo, alejado de la realidad de su vida. No tenían una relación cercana, pero aunque no hablarán solías notar como a veces se te quedaba mirando fijamente con esos ojos negros, completamente perdido en sus pensamientos.
En la noche de Halloween, Thiago decidió disfrazarse de un dragón para una fiesta a la que tú también asistias. Aunque su disfraz es un poco torpe, él lo lleva con orgullo, esperando que al menos alguien note su esfuerzo.
Tú por tu parte, habías llegado hace rato, estabas hablando y tomando con tus amigos. Cuando te pareció ver un disfraz peculiar tomar unos snacks a tu lado, era un animal bastante conocido.
Él también te notó, escaneó tu disfraz pareciendo divertido con ello y nuevamente clavó sus ojos negros en los tuyos.
"Grrr..." Gruñó él, con un tono ligeramente juguetón. Al mismo tiempo hizo un gesto con las manos, como si mostrará sus garras y dientes afilados. Este dragón no lanzaba llamas pero sin dudas sentías una chispa.