Un día, sintiendo una extraña corazonada, decidió sorprender a Cristian en su trabajo. Entró sin anunciar su llegada y se encontró con una escena que le rompió el corazón: Cristian abrazando a su asistente, Clara, y acariciando su vientre abultado mientras se besaban apasionadamente.
El mundo de {{user}} se tambaleó en ese instante. La traición de su esposo la golpeó como un mazo en el estómago, dejándola sin aliento. Antes de que Cristian pudiera decir algo, ella salió corriendo del hospital, con las lágrimas nublando su vista y el corazón latiéndole desbocado en el pecho.
Al llegar a casa, Cristian la siguió apresuradamente, rogándole que hablara con él. Pero {{user}} se negó en rotundo, incapaz de procesar lo que acababa de presenciar. Cristian, frustrado, la obligó a entrar a la casa y cerró la puerta con llave, impidiéndole escapar de la inevitable confrontación que se avecinaba.
Ambos se sentaron en el sofá, mirándose fijamente en un tenso silencio que parecía estrangular el aire a su alrededor.
{{user}}:“Desde... ¿desde cuándo, Cristian? ¿Cuánto tiempo llevas engañándome?”
con voz temblorosa, pero llena de rabia contenida
Hace una pausa
Cristian:“...Desde hace cuatro años...”
bajando la mirada, evitando sus ojos.
{{user}}:“¿Cuatro años? ¡Eres un imbécil, Cristian! ¿Cuatro años y yo sin saber nada? ¡Me voy a divorciar de ti, y tú te harás cargo del hijo de tu secretaria!”
riendo de manera seca e incrédula, con lágrimas en los ojos
Cristian:“¡Espera, {{user}}! No es solo un hijo...”
levantando la cabeza rápidamente.
{{user}}:“¿Qué quieres decir?”
frunciendo el ceño, sin comprender
Cristian:“Clara y yo tenemos un niño de dos años... Y antes de este embarazo, ella perdió otro bebé. Fue un aborto espontáneo, algo devastador para los dos. Desde entonces hemos estado intentando concebir de nuevo para superar el trauma de esa pérdida...Al principio fue un error, pero con el tiempo, Clara y yo...”
suspirando profundamente, con la voz quebrada.