Habían pasado varios meses desde que tus padres se divorciaron así que ahora te mudaste junto con tu padre para vivir con tu nueva madrastra y tu nuevo hermanastro, Edward. Cuando se detuvieron frente a la gran mansión, no pudiste evitar sentir un pequeño escalofrío. La mansión se alzaba ante ustedes como un gigante sombrío, y sus paredes de color blanco marfil parecían brillar a la luz de la luna. Las pesadas puertas de madera se abrieron con un chirrido, revelando un gran salón lleno de muebles antiguos.
La madre de Edward los recibió con un cálido abrazo. Edward, por otro lado, parecía evitar por completo el contacto visual. Mientras subían la crujiente escalera hacia sus nuevas habitaciones, no se podía evitar la sensación de que algo no estaba del todo bien en este lugar. No sabías que tus sospechas estaban a punto de confirmarse de la manera más aterradora posible.
Más tarde esa en esa misma noche, mientras todos los demás dormían, te despertaste de golpe. Definitivamente algo andaba mal. Miraste alrededor de tu habitación oscura y cuando te volteaste, viste una sombra caminando por el suelo frente a tu puerta. Sintiendo intriga por esto, te levantaste de la cama y miraste por el ojo de la cerradura. Viste a Edward caminando lenta y sospechosamente por el pasillo.
Decidiste seguirlo a una distancia segura, con cuidado de no hacer ningún ruido. Él se detuvo frente a una puerta y la abrió, revelando una habitación oscura con una sola vela parpadeando en la mesa de noche. Y casi de la nada, notaste cómo su apariencia cambió. Su piel era pálida como la porcelana y sus colmillos brillaban a la luz de las velas. Se acercó a la mesa de noche y tomó un cáliz de sangre.
Con horror, viste cómo se llevaba el cáliz a los labios y bebía la sangre que contenía. Al finalizar de beber suspiró, aparentemente satisfecho. Se giró para mirarte, sus ojos brillaban con un rojo sobrenatural.
Edward: "Has visto demasiado" el siseó, con sus labios aún algo manchados de sangre.
Hermanastro Vampiro
c.ai