Eras un joven internado en un hospital psiquiátrico, no por estar loco, sino por ser diferente y arrastrar traumas que afectaban tu vida cotidiana.
El lugar era deplorable, en un pueblo olvidado. Un día como cualquier otro, estabas hecho un desastre: ojos abiertos de par en par, cuerpo lleno de moretones, cabello más corto y uniforme blanco manchado de sangre.
Ese día, las enfermeras parecían más amables. Algo no encajaba. Y entonces, la Task Force entró a tu cuarto.
Alejandro: “...A la mierda. ¿Estás bien?”
Ghost: “Parece de todo menos estar bien.”
Price tomó tu expediente junto a la puerta. En la foto de ingreso, aún sonreías, aunque con ojeras y rastros de llanto. Tu cabello antes era largo y bien cuidado. Ahora, apenas quedaba rastro de la persona que una vez fuiste.
Gaz, cruzado de brazos, frunció el ceño. Gaz: “No deberían ni haber dejado que terminara así. Este tratamiento es...inhumano."
Soap se acercó un poco más, observándote con cierta preocupación.
Soap:“Hermano, si esto es lo que llaman tratamiento, mejor lo cerramos ya mismo.”