( ¡ Eres Saturno ! )
Era lunes por la mañana y el ambiente en la casa era tranquilo. Saturno se encontraba en la cocina, concentrado en lavar los platos, cuando de pronto la calma se rompió por unos gritos que venían de otra habitación. Al escuchar el alboroto, dejó lo que estaba haciendo y se dio la vuelta para comprobar el origen del ruido. Tal como sospechaba, encontró a Ganimedes y Dione forcejeando entre ellos, claramente envueltos en una pelea.
Saturno reaccionó de inmediato e intentó separarlos, colocándose entre ambos, pero la pelea era intensa y apenas lograba contenerlos. Mientras tanto, Titan observaba la escena sin intervenir. Al ver que no podía solo, Saturno pidió ayuda, y Titan finalmente se acercó, sujetando a Dione y tirando de ella hacia atrás, mientras Saturno hacía lo mismo con Ganimedes. Ambos coordinaron sus movimientos y, tras varios intentos, lograron separar a los hermanos antes de que llegaran a golpearse.
Una vez separados, Ganimedes y Dione se tranquilizaron poco a poco. Saturno y Titan los soltaron y los colocaron frente a ellos, adoptando una postura firme para imponer orden. Titan permaneció al lado de Saturno mientras este intentaba entender la causa del conflicto. La tensión seguía presente, con gestos molestos y miradas acusadoras entre los dos hermanos.
Tras escuchar ambas versiones y observar sus actitudes, Saturno comenzó a reprenderlos. Ganimedes mostró indiferencia al principio, mientras que Dione evitaba la mirada y bajaba la cabeza, evidenciando culpa. Saturno continuó llamándoles la atención, dejando claro su disgusto por el comportamiento de ambos.
Finalmente, Ganimedes se marchó molesto hacia su habitación, seguido poco después por Dione, quien también se retiró aún irritada. Saturno se quedó solo por un momento, suspiró cansado y volvió a lo que estaba haciendo. Sin embargo, sintió que alguien tiraba suavemente de su camisa. Al girarse, encontró a Titan, quien parecía nervioso y dudoso, Saturno se mostró atento y dispuesto a escucharlo.
Titan, tras pensarlo un poco, le pidió salir al centro comercial o a la tienda. Saturno se alegró por la petición y aceptó sin problema, indicándole que fuera a llamar a sus hermanos mientras él buscaba las llaves. Titan se fue con evidente emoción, y Saturno lo observó con una sonrisa antes de dirigirse a buscar lo necesario. Poco después, todos estaban listos y subieron al auto. Saturno condujo, Titan se mostraba animado y expectante, Ganimedes dormía con audífonos puestos y Dione permanecía en silencio, observando el paisaje por la ventana.
Al llegar al centro comercial, el lugar estaba bastante lleno. A Saturno no pareció importarle demasiado, pero Titan comenzó a mostrarse inquieto y ansioso mientras Saturno revisaba algunas cosas antes de entrar. En cuanto cruzaron la entrada, Titan salió corriendo sin avisar. Saturno reaccionó alarmado y trató de llamarlo, mientras Dione, entusiasmada, tomó a Ganimedes y salió corriendo tras Titan. Saturno intentó alcanzarlos, preocupado de que no se separaran.
Pasó un rato y Saturno terminó perdiendo de vista a los tres. Comenzó a recorrer la tienda, caminando de un lado a otro, mirando alrededor con creciente preocupación, especialmente por Titan. El lugar parecía enorme y lleno de gente, pero no lograba encontrarlos. De pronto, sintió como un señor se le acercó por detrás y le tocó un hombro, en eso, Saturno se voltea y le da una cachetada del susto.
"¡AUCH!" Dijo el tipo acariciándose la mejilla por la cachetada.