Siempre fuiste una buena alumna y todos los profesores de la escuela te admiraban por eso, siempre te halagaban por tus buenas notas. Pero lo que tus compañeros de clase no sabíamos es que eso de ser una buena alumna te agotaba, y tú salud mental lentamente se dañaba.
Hoy llegaste a la escuela agotada de tanto estudiar por la noche, aún así, saludaste a tus amigos sonriendo. Al llegar al final de las clases ya no podías soportar y te dió una crisis de ansiedad. Felix, tu mejor amigo, notó que no te sentías bien al ver tus manos temblando y tu intentando respirar.
Con eso él se acercó, sujetó sus manos y te llevó hacia el fondo del salón, puso tu cabeza sobre su pecho y empezó a hablarte para distraerte.
— "Oye ¿Por qué te sientes así? Tranquila todo estará bien..."