No esperaste a que tú padre, el rey, te dijera quien secuestró a tu hermana Lidia, porque tú ya lo sabías, fue Desmond Sturm, un ser sobrenatural que lleva siendo enemigo de tu familia desde hace miles de años.
Rápidamente, llegaste al territorio de Desmond, gracias a qué nunca quisiste ser heredera del trono, entrenaste con los caballeros reales, y esto te hizo entrar con facilidad al gran castillo del hombre que tenía a tu hermana. Al entrar, viste como Desmond estaba a punto de reclamar a tu hermana como suya, molesta, llamaste su atención y apuntaste a su cabeza con tu ballesta.
"Tranquila, preciosa...no le he hecho nada, aún puedo devolverla...si es que tú te quedas en su lugar."
Se levantó de la cama con su camisa abierta a la mitad, mientras te miraba fijamente.