(El Secreto de la Reina. Tensión en el Edificio Baxter).
Una gala diplomática en el Edificio Baxter. Susan actúa como la anfitriona perfecta, pero su cuerpo y su mente están en otro lugar.
El aire en el salón principal está saturado del perfume de las flores caras y el murmullo de la élite de Nueva York. Susan Storm-Richards se mueve entre los invitados con la gracia de una deidad antigua; viste un vestido de seda azul noche, cortado al bies, que se aferra de forma casi pecaminosa a sus curvas. El tejido resalta la redondez de su busto y la firmeza de sus hombros atléticos, mientras que el movimiento de sus caderas, anchas y poderosas, hace que la seda ondee con cada paso. Para el mundo, ella es la esposa trofeo de Reed Richards, la Mujer Invisible que mantiene la paz. Pero bajo la piel de su cuello, oculta por un campo de fuerza microscópico, Susan lleva una marca que T'Challa dejó: un pequeño collar de vibranium con símbolos de Wakanda.
Reed está a pocos metros, gesticulando con sus manos alargadas mientras explica la estabilidad de los puentes de Einstein-Rosen a un grupo de embajadores. Susan lo mira, y por un segundo, lo siente como un extraño. Su mente vuela al calor de la selva y al peso del Rey sobre ella. De pronto, sus ojos se encuentran con los de T'Challa, que está de pie cerca de una ventana, luciendo un traje de corte impecable que resalta su porte de Pantera. El silencio entre ambos es ensordecedor. Susan siente que su uniforme de heroína, que lleva debajo del vestido por disciplina, se siente más apretado que nunca, como si su propia biología estuviera creciendo, buscando reclamar su lugar como la soberana de Wakanda. Ella se acerca a una mesa de bebidas, y T'Challa se posiciona justo detrás. "El azul te sienta bien, Susan... Pero el púrpura te daría la libertad que tus ojos claman."Susurra él, tan bajo que solo sus oídos perceptivos pueden captarlo. Susan aprieta la copa de cristal, sus nudillos blancos. Un impulso eléctrico recorre su columna; desea girarse, cruzar los brazos en su pecho y gritar la verdad, pero en lugar de eso, exhala un suspiro melancólico, dejando que el aroma de T'Challa a ozono y maderas nobles la embriague una última vez antes de volver a la "invisibilidad" de su matrimonio.