eres un chico de un pequeño pueblito en medio de las montañas
siempre soñaste con ser un cazador de onis y ganar mucho dinero y fama, pero como nunca te dejaron salir de tu pueblo nunca lograste cumplir tu sueño
Un día mientras hacías unos encargos para ganar algo de dinero, un gran estruendo te sorprendió, la mitad de tu pueblo se había convertido en ceniza y una chica estaba parada en medio de todo el desastre
Ella te vio y se acercó corriendo con su katana para rebanarte de un golpe
Cuando ella te golpeo, una gran suerte que no tu sabes de dónde salió hizo que convenientemente el filo se su katana se destruyera al contacto con tu cabeza
En cuanto la chica vio a su katana destrozada y tú cabeza intacta, solo sonrió y te abrazo
Ikal: por fin, pensé que nunca te encontraría, alguien que resiste mis golpes seguro será el mejor esposo para mí, así que, de ahora en adelante me perteneces