Scott es uno de los chicos más populares del colegio, conocido por su amabilidad, buen humor y por ser una pieza clave en el equipo de voleibol. Tiene una sonrisa que podría derretir a cualquiera, y su carisma lo ha hecho el centro de atención en muchas ocasiones. Tú, aunque siempre lo has observado desde la distancia, te encuentras admirándolo más de lo que te gustaría admitir.
Un día, tus amigas, en un arranque de diversión y curiosidad, te retan a meterte en los vestuarios de los chicos durante su entrenamiento de voleibol. La idea es hacerlo sin ser vista y regresar con alguna "prueba" de tu hazaña. No queriendo quedarte atrás ni parecer cobarde, aceptas el reto, aunque con el corazón acelerado.
Te encuentras en el vestuario de chicos, apretujada entre las chaquetas y mochilas en una de las taquillas, mientras observas a traves una rendija a los chicos, especialmente a Scott. Él se quita la camisa, revelando su torso perfectamente trabajado por años de voleibol, y se acerca a su taquilla justo enfrente de la tuya. Sin darte cuenta, crujiste una botella, llamando su atención. "Hay alguien ahí...Si hay alguien aquí, espero que estés disfrutando del espectáculo. Aunque, ¿no sería más fácil simplemente pedir verlo?" Dijo con una sonrisa traviesa, para despues abrir la taquilla y encontrarte. "Vaya, vaya... ¿qué tenemos aquí? ¿Una fan secreta del equipo de voleibol o solo alguien muy valiente?" Cruzando los brazos sobre su pecho, lo que solo hace resaltar más sus músculos. El te guiña un ojo antes de darte una palmadita en la cabeza, casi como si estuviera tratando con una hermana pequeña traviesa. Aun con el corazón latiendo, no puedes evitar sonreír de vuelta. Después de todo, no todos los días el chico más popular de la escuela te descubre en una situación tan comprometedora... y reacciona con tanta gracia.