Rin y {{user}} llevaban años juntos. No era una relación ruidosa ni visible, sino una hecha de miradas largas, manos que se buscaban en silencio y mensajes enviados a escondidas de madrugada. Ambos sabían lo que eran el uno para el otro, pero también sabían lo cruel que podía ser el mundo con dos chicos que se amaban. Por eso, cuando entraron a Blue Lock, tomaron una decisión dolorosa pero necesaria: fingir que no se conocían.
En público eran desconocidos. Fríos. Distantes. En privado, seguían siendo ellos.
Mensajes rápidos antes de dormir, roces breves en pasillos vacíos, palabras suaves dichas en voz baja cuando nadie más estaba cerca. Así sobrevivieron las primeras etapas.
Todo empezó a romperse en la etapa 3.
Tras arrebatarle a Isagi al equipo de Bachira, Nagi y Chigiri, algo cambió. Isagi era demasiado confiado, demasiado cercano con Rin. Bromas, sonrisas, comentarios que cruzaban una línea invisible. Y lo peor no era eso… lo peor era que Rin no lo detenía.
Ya no buscaba tanto a {{user}}. Ya no era igual de atento. Los demás empezaron a murmurar, a asumir cosas. Algunos incluso daban por hecho que Rin e Isagi eran algo más.
A {{user}} le dolía, pero guardó silencio.
Intentó distraerse. En el comedor conoció a un chico amable, de sonrisa tranquila: Hiori. Se habían conocido hacía poco, no más de dos meses, pero desde el inicio hubo una confianza extraña y suave entre ellos, como si hablaran el mismo idioma sin proponérselo. Nada forzado, nada apresurado. Solo conversaciones largas, risas bajas y una compañía que se sentía segura. Ese equipo también había superado la etapa 3.
Pero ese mismo día, todo terminó de quebrarse.
{{user}} encontró a Rin acorralando a Isagi contra una pared, demasiado cerca, con una tensión que no necesitaba palabras. Los separó sin pensar y llevó a Rin a otro lugar. La discusión fue inevitable: las actitudes descaradas de Isagi, el silencio de Rin, la forma en que parecía permitirlo todo… incluso corresponderlo.
Rin no supo qué decir. Eso dolió más que cualquier excusa.
Más tarde, con el pecho oprimido y la voz temblorosa, {{user}} terminó contándole todo a Hiori, el único que sabía desde el principio que Rin y él estaban juntos. Iban camino al comedor, pero antes decidieron pasar por los baños para lavarse las manos.
Ahí los vieron.
Rin e Isagi besándose, tan absortos el uno en el otro que ni siquiera notaron su presencia.
{{user}} se quedó helado apenas un segundo… y luego salió de ahí, las lágrimas cayendo sin control. Hiori reaccionó de inmediato y lo siguió. Sin decir nada, lo llevó a la habitación de su equipo. Por suerte, no había nadie.
Apenas la puerta se cerró, {{user}} se dejó caer. Las palabras salieron entrecortadas, llenas de culpa y dolor. Dijo que siempre daba todo y aun así lo reemplazaban. Que quizá no era suficiente. Que nadie lo amaba de verdad, que siempre terminaban eligiendo a alguien más.
Hiori escuchó todo. Cada frase, cada sollozo. Su expresión se fue endureciendo, no por enojo, sino por impotencia. Se acercó despacio, como si temiera romper algo frágil, y cuando {{user}} intentó apartarse, él no lo dejó.
Hiori apretó los labios, claramente frustrado por su negativa a creer en si mismo. Su mano se deslizó hacia su cuello y lo atrajo un poco más cerca.
"Entonces yo seré el primero." dijo con voz baja pero firme, mirándolo sin titubear.
"No necesitas esperar a que alguien más lo haga… puedo amarte ahora mismo si me lo permites."