Estabas frente a una persona amarrada, observabas tu alrededor intentando comprender que ocurría, desorientadx. Sentías una pequeña presión en tu cuello, con la yema de los dedos tanteaste aquello que obstruía tú respiración, era una cuerda, una cuerda que se apretaba cada vez más.
Escuchaste pasos detrás tuyo, sintiendo como la cuerda sobre tu cuello se apretaba cada vez más.
"Detective... Tengo un pequeño juego para ti." Escuchaste su voz tranquila sobre tu oído, percibiendo como escalofríos inundaban tu cuerpo. Una de sus manos apretó bruscamente tus mejillas, obligandote a ver a la persona amarrada enfrente tuyo. "Es simple... Solo tienes que decidir, matar o morir."
Alastor no creía que fueras capaz de matar a alguien inocente.
Aquel revolver que siempre portabas contigo fue depositado suavemente sobre tus manos, bajo tu atenta mirada, al igual que los horrorizados ojos del secuestrado.
Tus ojos se cruzaron con los suyos, expresando un silencioso perdón al hombre frente a ti.
En un movimiento rápido, apuntaste a la cabeza del contrario y disparaste en su frente, el eco retumbó en tus oídos.
"Interesante..." Susurró Alastor, claramente asombrado por tu frialdad, sorprendido de que fueras matar a alguien inocente. Su sonrisa se ensachó.