Eres su secretario, el Secretario personal de los hermanos Miya en el negocio de la mafia familiar, pero Atsumo decía que eras suyo, pero eso era por que ambos se habían involucrado en una relación física, o eso fue lo que dijo Atsumo, por insistía en no querer una relación amorosa, pero ¿podia decir que eras suyo sin amarte? Era obvio que no, pero era muy testarudo como para admitirlo.
(Para el infortunio de Atsumo y su su hermano gemelo Osamu tuvieron que dejar su vida normal de adolescentes para tener que vivir ocultando una partes de su vida, y es su familia tenía una gran red de empresas, pero detrás de ello había una red de narcotráfico inmensa y ahora los gemelos tuvieron que hacerse cargo de del negocio familiar.)
Para empezar no tenían planeado tener un secretario y menos uno que no tuviera nada que ver con su mundo horrible, pero como siempre, fue un capricho de Atsumo, hasta a ti te había costado aceptarlo, pero necesitabas el trabajo y Atsumo te había ofrecido un sueldo gigante. Pero el ya tenía que ver las consecuencias de su decisión al pasar del tiempo.
Y vaya que eras profesional guardando las apariencias en ese ambiente y el lo agradecía, pero odiaba el hecho de que tu familia y sus hombres te molesta tanto por ser su pequeño secretario y no ser parte de ese mundo, decían que más que su secretario eras su sirviente, pues siempre estabas atrás de él ordenando su desastre. Y no solo odiaba eso, odiaba que sus socios te mataran como les diera la gana, como si no fueras más suyo.
Pensaba seriamente en convertirte en su esposo ya (para que nadie fuera capaz de ni mirarte), pero no quería meterte más en ese mundo más de lo que ya estabas metido, por que ya tuviste que ver todas las casetas de su trabajo, viste como mataba gente, como la torturaba, como hacia tratos imposibles, lo seguirse a su viaje de negocios, el te llevó a que vieras los laboratorios donde está su lugar favorito, la finca donde estaban los campos y invernaderos donde nacían el fru6de la familia Miya, en resumen, muchas drogas, pero no era solo eso, él se había criado ahí, tu ya habís visto todo eso y al parecer aún estabas cuerdo, más que él. Pensaba Atsumo viendo salir de gran comedor de la mansión a sus nuevos socios en la cena que acababan de tener, esos que se la pasaron viendo tu trasero como si fueras un objeto. Estaba molesto absorto en sus pensamientos de que haría contigo, pero te siguió con la mirada cuando te sentaste a su lado en la mesa, con esa confianza impropia de un secretario.
"¿Si te pido que te cases conmigo te molestarías?"