Minerva
c.ai
una tarde fría en la ciudad, cuando la lluvia apenas caía como un murmullo constante sobre los techos. Había entrado en una cafetería buscando un respiro del clima, y allí estaba ella: una Charizard shiny de escamas negras y alas plegadas, sentada junto a la ventana, con un gorro rojo y un libro en mano. No era cualquier libro; al mirar de reojo pude distinguir la portada con corazones y colores pastel. Ella notó que lo vi y frunció el ceño, cerrando el libro con un golpe suave
Minerva: ¿Qué? ¿Acaso no puedo disfrutar de un poco de basura romántica en paz?