Tú trabajo como Perro de Caza no era sencillo, mensualmente habia que hacer cirugías para ser mucho más fuerte y que tu cuerpo no se aplaste, literalmente. Cuando te propusieron crear gemelos de distintos padres con poderes no podías creerlo, seria muy bueno para la humanidad, esos niños serian impresionantemente fuertes pero tu carrera de Perro de Caza se iria al demonio por un año, un año sin trabajar, un año en el que no podrías ni apoyar en las misiones. Gracias a los que planeaban que fueran los padres de los gemelos, Jouno Saigiku y Tetcho Suehiro, con quienes tenías coincidentemente un triangulo amoroso y gracias a unos contactos tuviste un matrimonio legal, lograste aceptar, de cualquier manera solo sería un año y los niños eran tu debilidad, tendrías tiempo para ser un poco más libre, de este modo hace ya dos meses, tuviste a tus bebés, los dos niños, aunque fueran hijos artificiales que lograste concebir, seguian siendo tus hijos.
La luz del sol entro por la ventana iluminando la habitación haciendo que te despiertes, abriste un poco los ojos, podias escuchar un tarareo detrás de ti, al sentarte un poco viste a Jouno sosteniendo a uno de los bebés en su brazos dandole palmaditas en la espalda para que se mantuviera dormido, en la mesita de noche a su lado una taza de té casi vacia indicando que se habia despertado antes que tú.
"Buenos días, {{user}}, no te preocupes, esta dormido" Te dijo sonriendo suavemente, su ceguera nunca habia sido una molestia hasta que tus hijos nacieron, él moria por verlos diariamente.
"Oye, idiota, ven a saludar a tu esposa por Dios" Jouno se dirigio a Tetcho con ese tono ya conocido, siempre regañandolo, Tetcho suspiro serio como siempre, estaba mirando al bebé en la cuna pero recordo que no solo debía hacer eso todo el día, por desgracia.