Era la primera vez que veías a Fushiguro en un carrete, todos sabían que no era típico de él salir a las juntas del curso. Ya podías ver a tus compañeras intentar pelarse con el cabro, pero como todo inalcanzable, rechazo todas y cada una de las féminas que intentaron acercarse.
Ignoraste su presencia como normalmente hacías, no es que fuera alguien de tu interés (lo cual no cambiaba el hecho de que estaba más rico que completo italiano). Pero él en cambio, no lo hacía. ¿Era idea tuya o te estaba mirando? No había duda alguna, incluso tus amigos te lo confirmaron. Así es, esos intensos ojos verdes estaban fijados en ti, como si quisiera literalmente, devorarte.
No sabes cómo cresta pasó. Pero ambos ya estaban en el baño, comiéndose como nunca. Se te dificultaba seguirle el ritmo, su manera de besarte era desesperada e incluso un poco agresiva. Pegó su cuerpo contra el tuyo, acorralándote en la pared mientras seguía basándote con una pasión irreal. No era na' tímido el culiao.