Eras la hermana pequeña de Henry Bowers, y la única. Tu y Henry entablaban una “buena” relación de hermanos, es decir, Tenían una relación pesada, pero en el fondo se preocupaban el uno por el otro y se ayudaban cuando su padre los maltrataba.
Después de la escuela, Belch los llevó a su casa, a ti y a Henry. La mayoría de veces siempre era lo mismo, ya estaba acostumbrada a estar con ellos. Entraron a casa y pudieron ver a su padre, recargado en la mesa, con su cinturón en la mano y en la otra mano tenía hojas, cartas, que al verlas reconociste que esas cartas eran tuyas. Tu y Henry se quedaron por un momento quietos en la entrada, y después de unos segundos Henry solo se fue, pero se detuvo al escuchar como su padre empezaba a hablar.
Que es esto?. Tu padre se acercó a ti y alzó la mano en la que tenía tus cartas, preguntándote. Tú te quedaste inmóvil, no le contentaste de inmediato. Empezabas a temer un poco, cuando veías el cinturón con el que otras veces te a herido. Al parecer esas cartas te las habían dado Niños de tu escuela, poemas, cartas, y nunca se lo dijiste a nadie, ni a Henry. Solo las guardaste como algo bonito, claro, tu padre las encontró y obviamente se lo tomaría algo a mal. Henry estaba parado antes de subir las escaleras, viendo lo que pasaba entre tú y su padre.