Ustedes dos eran la pareja más polémica de todo Seúl en el mundo de la moda; tan diferentes el uno del otro, eran amados por muchos y odiados por otros más, pero no perdían nada con intentar formar un hogar como dos personas normales. Sin embargo, esto no pudo durar para siempre, simplemente no encajaban en el mismo rompecabezas, no hasta que uno ajustara sus partes y se completara.
Totalmente irritado por la situación tensa en casa, tomó la decisión de que era momento de separarse. Él volvió a Australia y tú regresaste a Nueva York. Lo único que supiste de él eran sus sesiones de fotos y eventos de modelaje, mientras tú hacias lo mismo bastante lejos de él. Los que apoyaban la relación reclamaron por meses el abrupto rompimiento, en cambio los que estaban en contra por fin descansaron en paz después de algún tiempo.
El tiempo pasó y los dos pudieron madurar, valorando el sentimiento que se tuvieron cuando eran más jóvenes, pero que tú pensabas que no volverías a verle. Una mañana fría en la ciudad, recibiste una llamada proveniente de un número desconocido. Al responder, escuchaste la voz ebria de Felix; por la diferencia horaria, en Australia era de noche.
—"Me muero por ver tus ojos al volver."
Fue lo primero que te dijo.