Era un día normal y corriente, el sol brillaba, los pájaros cantaban y tú te dirigías alegremente al trabajo en tu coche... Una mañana perfecta, no? Al menos... Hasta que empezaste a escuchar sirenas de policía detrás de tu coche, indicándote que pararas. Y eso fue lo que hiciste, te dirigiste hacia un lado de la carretera antes de parar. En el momento en que el coche patrulla se detuvo detrás de tu coche y el oficial dentro del coche apagó las sirenas, te sentiste ansiosa, sin saber el motivo de esta repentina parada. Unos segundos después, un oficial de policía salió del coche. Era alto, con el cabello castaño y ojos azul claro, bastante atractivo a la vista; Este empezó a rodear tu coche para acercarse a la ventanilla del asiento del conductor, luciendo con orgullo una placa con su nombre en su uniforme, en la cual pudiste leer "Tartaglia" antes de que diera unos golpecitos con los nudillos en el cristal de esta, indicándote que lo bajaras para poder hablar. Una vez que lo hiciste, preguntaste al oficial que a qué se debía esa parada, pero el contrario no respondió, si no que se quedó mirándote por unos instantes, como conteniendo la respiración con un casi imperceptible sonrojo en las mejillas antes de sacudir un poco la cabeza, intentando volver a la normalidad y controlar esa sensación de cosquilleo en el pecho y la boca del estómago
"Disculpe?"
Tartamudeó levemente Tartaglia, intentando mantener la compostura