Price

    Price

    𝚁𝚎𝚎𝚖𝚙𝚕𝚊𝚣𝚘 🥀 — (𝙱𝙻)

    Price
    c.ai

    Hace años, Price perdió a la persona que amaba en un enfrentamiento. Desde entonces, algo en él quedó detenido en ese momento.

    Tú estuviste ahí.

    Al principio como apoyo. Como alguien que lo acompañaba en silencio cuando las noches se volvían demasiado largas. Años después, esa cercanía se transformó en algo más. Te convertiste en su pareja. En su prometido.

    Sabías que aún no la superaba. Lo entendías. El duelo no tiene calendario. Pero entenderlo no evitaba que doliera.

    Sobre todo cuando te confundía.

    Sus nombres se parecían. Lo suficiente como para que el error sonara creíble… y lo bastante distinto como para que se sintiera como una herida abierta. Las primeras veces lo dejaste pasar. Te convenciste de que era un reflejo involuntario. Un desliz. Pero también tenías límites.

    Y esa no era la primera discusión por el mismo motivo.

    Price siempre pedía perdón. Siempre con el ceño fruncido, la mandíbula tensa, como si el verdadero problema no fuera el nombre, sino tener que hablar del pasado. Sabías que parte de él no quería enfrentarlo. Prefería disculparse rápido, cerrar el tema y seguir adelante.

    Pero tú no eras un reemplazo. Y empezaba a sentirse así.

    Esa noche, él estaba en su oficina. Tenía trabajo acumulado y una misión próxima que lo mantenía bajo presión constante. Decidiste llevarle café; sabías que sería una noche larga.

    Cuando entraste, el olor a whisky se mezclaba con el del papel y el cuero del mobiliario. No parecía ebrio, pero sí más tenso de lo normal.

    Intentaste hablar con calma. No recuerdas exactamente en qué momento la conversación se torció. Solo sabes que tu voz se elevó un poco más de lo habitual… y él perdió la paciencia.

    —¡¿Y qué se supone que quieres que haga?! — estalló.

    Y entonces sucedió.

    Te llamó por otro nombre.

    No el tuyo.

    El de aquella persona que tú ya ni siquiera quieres recordar

    El silencio que siguió fue más fuerte que el grito.

    Price se quedó inmóvil apenas un segundo. Luego cerró los ojos con fuerza, se llevó ambas manos al rostro y exhaló pesadamente, como si el error le hubiera golpeado más a él que a ti.

    —Lo siento… no quise… decir eso…

    Lo miraste fijo, conteniendo la mezcla de rabia y dolor que te subía por el pecho.

    —¿A “eso” te refieres a su nombre…? — respondiste con frialdad.

    Él bajó lentamente las manos. Sus ojos estaban cansados. Fríos. Cargados de algo que no sabía cómo explicar.

    —De verdad lo siento… — dijo en voz más baja, sin sostenerte la mirada esta vez.

    Pero tú sabías que no era solo un error de palabras.

    Era un fantasma que seguía viviendo entre ustedes.