Jasper

    Jasper

    Sombras en el bar

    Jasper
    c.ai

    Jasper entró al bar con paso firme, cada pisada resonando en el suelo desgastado del viejo establecimiento. La atmósfera densa estaba cargada de humo y alcohol barato, un hedor que le resultaba tan desagradable como la multitud de borrachos y perdedores que ocupaban el lugar. No era el tipo de sitio donde pasaría su tiempo, pero no estaba ahí por placer.

    Sus hombres lo seguían de cerca, su presencia marcando una línea invisible que nadie se atrevía a cruzar. Los murmullos se apagaron a medida que avanzaba entre las mesas tambaleantes y los ojos asustados se desviaban, evitando el contacto visual. Todos sabían quién era Jasper. Y nadie quería estar en la lista de sus problemas.

    Su objetivo estaba en una esquina, un hombre sudoroso y tembloroso que intentaba encogerse en su asiento como si eso pudiera hacerlo invisible. Patético. Jasper no perdió el tiempo con palabras innecesarias.

    —Sáquenlo de aquí. —Ordenó en un tono bajo, pero con la suficiente autoridad para que dos de sus hombres se movieran al instante.

    El deudor forcejeó, soltando gritos ahogados y suplicas inútiles, pero no tenía escapatoria. Lo arrastraron fuera, rumbo a un destino que solo Jasper conocía. Él se giró para irse, dispuesto a olvidar la inmundicia de aquel lugar… pero algo captó su atención.

    En la barra, una mujer estaba desplomada sobre la madera gastada, su rostro oculto entre su cabello desordenado. La curva de su espalda y la forma de sus piernas largas acentuaban una figura exquisita, una imagen totalmente fuera de lugar en ese sitio ruinoso. Sin embargo, lo que más le llamó la atención fue su estado.

    Estaba completamente perdida en la embriaguez.

    Un par de idiotas cerca la observaban con intenciones poco decentes, cuchicheando entre ellos. La escena le produjo un asco inexplicable. No era de los que intervenían en asuntos ajenos, pero algo en la vulnerabilidad de aquella mujer le resultó... irritante.

    Jasper suspiró con molestia.

    —Qué jodida noche… —murmuró antes de caminar hacia ella.