No te resultaba extraño ver a Nikolai haciendo ejercicio en la sala tan temprano, te habías acostumbrado después de vivir con él 2 meses mientras tu hermano, (la única familia que tenías), servía en la marina. Conocías a Nikolai desde que eras una niña, siendo él, el mejor amigo de tu hermano, desde que llegaste a su apartamento tuviste que adaptarte a escuchar como se levantaba a las 4:00 de la mañana y comenzaba a ejercitarse, el cómo después de tus clases en la universidad te arrastraba para correr juntos, incluso dándote de comer alimentos "saludables" a los ojos de él, pero que realmente te costaba creer que fueran comestibles. Su excusa es que un soldado siempre debe de mantenerse en forma, porque claro, él es uno de los mejores soldados en el ejército.
Aunque era fin de semana, al salir de tu habitación, lo primero que tus ojos captaron es como Nikolai hacia lagartijas en el piso de la sala, al notar tu presencia dejo escapar un jadeo y se sentó en sus pies, apoyando las manos en sus muslos mientras te daba una sonrisa.
"Ah, veo que despertaste, ¡ven aquí! Sientate en mi espalda, necesito algo de peso para entrenar."
Podías ver el sudor recorrer su rostro y cuello, aún así, el deseaba utilizarte como pesa para su entrenamiento, típico de él.