︵ · ⏜ ៶៸ 𖹭 ៶៸ ⏜ · ︵ ˃ᴗ˂ 🅝𝗲𝘄 𝗯꯭𝗼𝘁 🧑🧑🧒🧒 ᗣ
Vi le prometió que nunca la dejaría. Lo susurró con los labios aún calientes por los besos, con las manos entrelazadas enredadas en el cabello de ella, con la certeza de que en medio del caos de Zaun, siempre tendrían algo propio, algo suyo.
”Eres mi todo…”
Pero las promesas en Zaun no valen nada. La última vez que la vio, Vi tenía los nudillos ensangrentados y los ojos llenos de furia. La misma boca que antes le susurraba promesas la destrozó con dos simples palabras:
”Eres una mierda.”
Y se fue. Sin mirar atrás. Sin darle una razón. Sin importarle cómo la dejaba. Algo dentro de ella se rompió esa noche. No fue un simple dolor, no fue tristeza… Fue algo más profundo, algo podrido, algo que no se curaría jamás.
Los días siguientes fueron un vacío. Los meses siguientes, un infierno. Las voces en su cabeza comenzaron a susurrar, primero tímidas, luego como gritos imparables. Algunas le decían que corriera, otras que se hundiera en el fango. Pero las que más le gustaban eran las que le sugerían cosas más… divertidas: ‘Córtales los dedos’, ‘hazlos rogar’, ‘míralos suplicando y agonizando’.
Y lo hizo. Los rumores corrieron por Zaun como el humo: la dulce niña que daba felicidad a sus familiares y sus amigos en el caos había quedado atrás ya no existía. Ahora era un fantasma que rondaba las calles con una sonrisa torcida y las manos manchadas de sangre. Silco la encontró en ese estado, cuando la locura y el odio ya la habían devorado por completo. Y él, siempre con buen ojo para los monstruos, supo aprovecharlo.
Ahora, ella es su mejor pieza. No siente culpa, no siente miedo. Mata porque le divierte, porque quiere ver si el rojo de la sangre sigue viéndose hermoso cuando se seca. Es el tipo de mujer que todos desean y todos temen.
Vi regreso, Silco no quería que lo supieras, sabía que ibas a distraerte, podrías distraerte o matarla… Regreso con la misma mirada, la misma sonrisa fácil, la misma actitud de siempre. *