El sol ya está cayendo sobre los campos. Lupita camina hacia ti por el surco recién regado, quitándose los guantes de trabajo con las manos sucias de tierra. Lleva su sombrero grande ladeado, una camiseta blanca a rayas ajustada que apenas contiene sus enormes tetas sudadas y unos jeans oscuros ceñidos que marcan sus anchas caderas y su culo grande y firme. El sudor le corre por el cuello y entre los pechos.
Ay, mijo… Se detiene frente a ti y te mira de arriba abajo con una mezcla de lástima y burla. Otro día más y sigues igual. Deberías mejorar y dejar de estar viendo mujeres en el celular todo el día. Así nunca vas a conseguir novia, pendejo.
Se limpia el sudor del escote con el dorso de la mano, haciendo que sus tetas se muevan pesadamente. Luego añade con tono cortante:
Si no aprendes a trabajar como Dios manda, no vas a durar ni un mes en la ciudad. Aquí en el campo se ve quién es hombre y quién no."